Cabeza y corazón

22 julio 2010 at 12:21 Deja un comentario

– Sabes que eres el culpable. Que todo lo que te está pasando es por tu culpa. Seguramente te lo mereces, pero, como todo el mundo, crees que no tienes porqué aguantarlo. Si hubieras hecho las cosas de otra manera ahora no estarías así. Mírate, quieres desaparecer. No dejar rastro, ir a cualquier lugar donde nadie pueda encontrarte ni reconocerte. Pero, ¿para qué? ¿Vas a reflexionar sobre el pasado? Eso ya no tiene sentido. Hacer eso es de cobardes y arrepentidos. No. Lo que debes hacer es afrontar el presente y el futuro, olvidando ese pasado que tú, y sólo tú, has provocado.

– Pero yo confiaba. Eso me había insinuado. Eso me había dicho. Eso me había prometido. Me ha traicionado y me ha hecho daño. No quiero saber más. ¿A ti no te pasaría lo mismo?

– Tú tienes la culpa. Te tiraste de cabeza sin pensar y comenzaste a nadar sin mirar atrás. Cuando te diste cuenta, estabas lo suficientemente lejos como para no poder regresar. La corriente no te dejaba regresar a la orilla. Sientes una injusticia porque tú sólo lo has provocado. Sin embargo no tienes la capacidad para decidir lo que ocurre después. Te ves envuelto en un torbellino del que no puedes escapar, en el que te has metido. Estás frustrado. Deseas echar la culpa a alguien. No sabes a quién. Lo único que tienes en mente es que tú no la tienes. No te diste cuenta de que a tú vagón le fallaban las ruedas, y seguiste como si nada. Creías tener el control, porque lo habías tenido durante mucho tiempo y que ese contratiempo no te molestaría. (Total habías pasado ya muchos. No te diste cuenta, éste era diferente. Mayor a los anteriores, y no quisiste verlo) Seguirías domándolo. No te diste cuenta de que no tenías la capacidad suficiente. Y descarriló. Te sentías seguro, ahora ya no. Creías dominar, pero ahora ya no. No encuentras respuestas, bueno sí, las que tú quieres, pero no son. La verdad te asusta, y no puedes enfrentarte a ella. Ahora ya no tienes nada. No sabes qué hacer.

– Puedo intentar arreglarlo. Empezar de cero. No creo que sea tan difícil. Si ya lo hice una vez, por qué no otra. Será similar.

– No te das cuenta. Antes no había nada. Ibas descubriendo a la par que andabas. Todo te era nuevo, todo te gustaba. Lo analizabas y si no te gustaba te daba lo mismo. Podías cambiarlo o podías aceptarlo. Pero no te iba a molestar. Los defectos los veías como perfectos. No te importaba nada, escribías sobre páginas en blanco, sin embargo ahora tienes que escribir sobre las mismas líneas. Ya no te gusta nada. Prácticamente te disgusta todo. No puedes borrar lo anterior y las páginas no van a quedar lo perfectas que quieres. Hay tachones, borrones, manchas de tinta. Que no se van a ir, que no. Convéncete. El libro no te gusta, pero tú lo intentarás. Harás lo posible para que te guste, pero no lo lograrás. Creías que era imposible. ¿Cómo pensabas que te iba a traicionar? Lo veías como una utopía. Sin embargo, te has dado cuenta de que es muy posible, y de que tú también eres frágil y destructible. Y hoy quieres construir. Y tienes en tu cabeza estos hechos, que te han dejado un regusto amargo. El pasado está ahí y te es imposible borrarlo. Ahora te sientes solo, traicionado, frustrado y quieres venganza. ¿Crees que evitarás todo eso? ¿Quieres construir algo sobre estas bases? Necesitas confianza, y no la tienes. Estás abocado al fracaso.

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